miércoles, 20 de agosto de 2014

Y la cosa estuvo así.
 
Al Tlatoani lo elegían los representantes más ancianos de los cuatro barrios de Tenochtitlán, los gobernantes en turno de las ciudades-estado aliadas del imperio y el sumo sacerdote y el jefe del ejército en ese momento. El Tlatoani debía ser parte de la familia real, descendiente de Tenoch, hombre, guerrero notable y con habilidad para el sacrificio humano, además debía matar a sus rivales si se le oponían. Gobernaba hasta su muerte. El pueblo era testigo... el Tlatoani no daba cuentas a nadie aunque ya al final el pueblo apedreó y mató a Moctezuma en medio de la desesperación de la inminente guerra.
 
Luego nuestro gobernante fue igual de místico pero menos romántico, era el rey de España, elegido entre la casa real en turno, podía ser varón o mujer. El rey nombraba al Virrey. Además debía ser ungido por la Iglesia y prometer al pueblo, a través de sus representantes "Justicia". Mención especial eran los Pueblos de Indios y los municipios que si podían elegir a sus gobernantes locales por votación.
 
En 1814, en pleno estallido de Guerra de Independencía es a Morelos a quien se le ocurre aplicar el sistema democrático, basado en la experiencia de las Trece Colonias, de esa forma lo plasma en el plan de Apatzingán. Luego del desliz imperial de Iturbide lo plasmado en el plan de Apatzingan se reproduce en la Constitución de 1824 y ese año tuvimos nuestras primeras elecciones. Nombramos presidente a Guadalupe Victoria quien gobernará por cuatro años.
 
El derecho a voto era limitado, sólo podían votar los hombres mayores de 21 años, que supieran leer y escribir y además sólo votaban por su representante municipal. Este representante era el que votaba por el presidente.
 
En 1828 echamos todo a perder por primera vez, mandamos al diablo a las instituciones y comenzó una etapa conflictiva en la cuál se cambiaron los requisitos del votante, sólo podía votar quien pudiera comprobar que tenía una renta fija, un trabajo establecido. Además nos decantamos varias veces por la nostalgia y el miedo, elegimos varias veces y se le nombró "Su alteza serenísima" a Antonio López de Santa Anna.
 
Tuvieron que llegar dos dictadores para poner orden, Benito Juárez, quien gobernó 14 años y Porfirio Díaz quien gobernó durante más de 30 años. Luego un loco de esos idealistas llamado Francisco I. Madero renovó la necesidad por la democracia y ganó las primeras elecciones democráticas del siglo XX. Fue derrocado menos de un año después por un golpe de estado cobarde e infame. Al terminar la guerra, la democracia fue puta de una oligarquía que se quedaría setenta años en el poder, reprimiendo, desapareciendo personas, arransando rebeliones, dando atole con el dedo, ese fue el PRI y su siglo XX. Todas las gubernaturas las ganaba el PRI, tenía hasta el 98% del control en las cámaras, y ganaba las elecciones para presidente con resultados apabullantes. Quizás la única cosa rescatable de aquellos años fue el 3 de julio de 1955, las mexicanas votamos por primera vez.

Es 1988 el año en que un partido de oposición gana su primera gubernatura, el PAN en Baja California. Es también el año del fraude electoral contra el Ingeniero Cárdenás. Es en esta década de los 80 cuando se comienza a cocinar la que quizás durante mucho tiempo fue, la más confiable institución de los mexicanos: el IFE. En el año 2000 al fin el PRI pierde una elección presidencial, ya con el IFE como árbitro aquello fue histórico. En 2006, luego de terribles irregularidades en un elección cerrada nuestra incipiente democracia pierde color. Es hoy 2012, y en estas andamos, estamos ante la posibilidad de rescatar lo que por derecho es nuestro o echarlo a perder por enésima vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario