miércoles, 20 de agosto de 2014

La adaptabilidad a los cambios.

La imagen trillada de "tan fuerte pero tan flexible como el bambú" es un idea que todo ser humano debería considerar. La vida está llena de cambios, alguno súbitos y otros paulatinos, nada permanece y si alguien no está preparado para esos cambios puede entrar en lo que se llama periodo de crisis y posterior desastre, su mundo se cae a pedazos. Tener ideas muy firmes, ideales muy arraigados, creer ciegamente en las costumbres o dogmas solo agravan las crisis de las personas ante los cambios. Primero hay un estado de negación, el problema con eso es que los cambios no preguntan si pueden pasar, simplemente pasan, son como los huracanes, no piden permiso, simplemente forman parte de un sistema mayor que "necesita" funcionar, eso convierte al estado de negación en un proceso altamente frustrante.

La palabra clave es la resiliencia, es decir, la capacidad para absorber los cambios en tu vida y recuperarte de ellos sin que pierdas tu esencia, sin que dejes de ser tú. Esto último es importante porque la resiliencia no implica ser como un juguete del destino y estar a expensas de todo lo que te pasa, no es una forma amable de aceptar la calamidad, no significa convertirse en una veleta; al contrario, significa mantener la identidad luego de un cambio, no significa aceptar todo y dejar que todo te golpee. Es más como los chinos dicen: las crisis son la oportunidad perfecta para mejorar.

De esta forma el proceso de aprendizaje se hace realmente significativo, cuando el aprendizaje no se practica es sólo lo que Freire llamaba el banco de conocimientos, la "cultura general", un montón de wikipedias en tu cerebro que no sirven para nada. Los cambios permiten que utilices tus conocimientos y herramientas en conjunto con las emociones para lograr salvar la crisis. Aquí es importante decir que luego de un cambio no se puede regresar el casete y pensar que todo "volverá a ser igual", nada lo es, sino no sería un cambio.

Las personas más vulnerables son aquellas que no han practicado o ni siquiera conocen una serie de herramientas sociales, emocionales o incluso legales (como los derechos), la ignorancia aumenta tus probabilidades de caer en crisis. Pero obviamente no es lo único. También cuenta la exposición, personas cuya historia de vida está más sujeta de estres, tragedias, situaciones difíciles de manera continua pueden o aprender de eso o ser más y más vulnerables conforme cada crisis pasa, cediendo un poco hasta que ya no queda mucho de ellos. Finalmente está la capacidad para recuperarse, aquí entran las herramientas emocionales y hasta factores como el económico, la red de ayuda (familiares, amigos), el entorno social, los instrumentos legales.

El asunto es por supuesto mucho más complejo, pero bueno, es un intento.

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