Hoy en la mente de algunos mexicanos la violencia es atractiva para
terminar de una vez por todas con todas aquellas injusticias que no
necesitan gran entendimiento para ser encontradas. Una revolución
quieren...
La violencia es muy popular entre quienes no la han experimentado, la guerra no es cosa fácil y no requiere de heroísmo sino de no de mucha sangre fría y un toque de locura perpetua.
Estoy en esta ciudad de Berlín que recuerdos de lo terrible tiene varios, algunos son monumentos, otros son vestigios, restos y, no menos importantes, historias, relatos de esas personas que vivieron la guerra y la división de su país por estúpidas ideologías, ambas, socialismo y capitalismo, que de humanas tienen muy poco y que si tuvieran olor sería muy parecido al de la sangre rancia. Los dictadores y asesinos no tiene ideología, solo herramientas, eso pasó aquí y sigue pasando en otros lados.
Aquí es difícil no sensibilizarse ante los horrores de la guerra cuando te dicen: no tenemos edificios históricos, todo es nuevo, todo es reconstruido. Mención aparte merece la estupidez de las fuerzas aéreas inglesas y estadounidenses de aquellos años que destruían todo sin pensar mucho, las victimas estaban tan lejos que la forma más fácil de matar es bombardear, asesinato a distancia.
En Berlín me siento como en casa: mucho ruido, demasiados autos, gente con prisa y miradas obtusas, individualismo como bandera, metro que asemeja latas de sardinas, muchas calles, caos y poco tiempo. Quizás Berlín solo tenga un poco más de carisma (arte y vanguardia) que las demás capitales, pero adolece y presume de las mismas cosas que las grandes ciudades. En fin es como casa pero, la guerra no tiene mucho de haber ocurrido y sus cicatrices se palpan. Es como una culpa inexpugnable, una sentimiento pesado inunda esta enorme urbe llena de inmigrantes (Hitler debe estarse retorciendo en su tumba pues ahora no solo hay judios, sino turcos, árabes y latinos... que bueno).
Quienes quieran una guerra en México deben de pensarlo dos veces, recuerdo a mi bisabuelo cuando me contaba su participación en la Revolución, su mirada triste. Al fin y al cabo la guerra es el recurso de los que poco pueden proponer y pensar, y se supone que nosotros tenemos muchas ideas y todo eso ¿o no? ¿no?
La violencia es muy popular entre quienes no la han experimentado, la guerra no es cosa fácil y no requiere de heroísmo sino de no de mucha sangre fría y un toque de locura perpetua.
Estoy en esta ciudad de Berlín que recuerdos de lo terrible tiene varios, algunos son monumentos, otros son vestigios, restos y, no menos importantes, historias, relatos de esas personas que vivieron la guerra y la división de su país por estúpidas ideologías, ambas, socialismo y capitalismo, que de humanas tienen muy poco y que si tuvieran olor sería muy parecido al de la sangre rancia. Los dictadores y asesinos no tiene ideología, solo herramientas, eso pasó aquí y sigue pasando en otros lados.
Aquí es difícil no sensibilizarse ante los horrores de la guerra cuando te dicen: no tenemos edificios históricos, todo es nuevo, todo es reconstruido. Mención aparte merece la estupidez de las fuerzas aéreas inglesas y estadounidenses de aquellos años que destruían todo sin pensar mucho, las victimas estaban tan lejos que la forma más fácil de matar es bombardear, asesinato a distancia.
En Berlín me siento como en casa: mucho ruido, demasiados autos, gente con prisa y miradas obtusas, individualismo como bandera, metro que asemeja latas de sardinas, muchas calles, caos y poco tiempo. Quizás Berlín solo tenga un poco más de carisma (arte y vanguardia) que las demás capitales, pero adolece y presume de las mismas cosas que las grandes ciudades. En fin es como casa pero, la guerra no tiene mucho de haber ocurrido y sus cicatrices se palpan. Es como una culpa inexpugnable, una sentimiento pesado inunda esta enorme urbe llena de inmigrantes (Hitler debe estarse retorciendo en su tumba pues ahora no solo hay judios, sino turcos, árabes y latinos... que bueno).
Quienes quieran una guerra en México deben de pensarlo dos veces, recuerdo a mi bisabuelo cuando me contaba su participación en la Revolución, su mirada triste. Al fin y al cabo la guerra es el recurso de los que poco pueden proponer y pensar, y se supone que nosotros tenemos muchas ideas y todo eso ¿o no? ¿no?
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