miércoles, 20 de agosto de 2014

La avaricia por espacio.

El espacio es un concepto difícil de explicar, no es una caja imaginaria llena de aire y cosas, es una idea más compleja que tiene un elemento muy humano: se le puede apropiar, pero esa apropiación no implica necesariamente privación.

Todos hemos escuchado lo de libertad de libre tránsito, es decir ir de un lugar de a otro sin que otros no los impidan, ese derecho muchas veces es violado por distintos actores, el más notable de esos actores es la propiedad privada, una forma de apropiación del espacio de forma privativa, básicamente unos pueden otros no, se establece la diferencia entre quien tiene acceso y quien no. La propiedad privada se ha extendido al espacio, las fronteras de los países delimitan territorios que le pertenecen a diferentes entes administrativos, otros límites son menos claros como el que divide la zona rica de la zona pobre de una ciudad, el paraíso de lo urbano de la fatalidad rural. En un sentido estricto cada uno tiene un espacio y lo hace suyo, el concepto va más allá del espacio vital (50 cm más o menos dependiendo de la cultura), abarca desde una habitación, una casa, una colonia, un trayecto... el mundo entero (yo soy de estas ultimas). A veces estos espacios se defienden bajo la paranoia de perderles, de verlos invadidos, es la propiedad privada en su máxima expresión, en su versión más egolatra, más celosa, más enferma. Esta forma de apropiación egoísta no es natural, hay formas de apropiación del espacio que implican el compartir, varias culturas han dejado evidencia de ello, valga un ejemplo: En los setenta cuando la Shell trataba de apropiarse de las tierras de las tribus nigerianas los ejecutivos no podían creer las "estúpidas" ideas de los líderes de esas tribus "No te puedo vender esta tierra pues aunque es mía, también es de todos los que viven aquí, de todos los que vivieron aquí y de todos los que aún no nacen pero vivirán aquí". Ese país no tuvo guerra civil de a gratis, semejante comunismo cósmico no podía ser tolerado en una tierra rica en petroleo.

La pertenencia de las cosas es un concepto difícil de cuestionarnos, "si lo pago es mio" decimos pero ¿quién carajos te dijo que eso es así? Hay infinidad de cosas por las que no has pagado y son tuyas, una de esas es el espacio que aún hoy en medio de tanta apropiación voraz es todavía casi de nadie. La avaricia de espacio es lamentable en nuestra sociedad, basta fomentar el miedo en el otro para levantar bardas, rejas, alarmas, límites de todo tipo y forma para evitar que el extranjero, el extraño, el peligroso ingresen.
 
Sólo piénsenlo de forma tan simple ¿cuándo fue la ultima vez que le abrieron la puerta de su casa a un desconocido y le ofrecieron, agua, techo, comida, su tiempo, su sonrisa? Hablo de gente que no fue a brindarles un servicio, hablo realmente de personas que no tendrían porque estar en su casa, los extraños, los extranjeros, los peligrosos. Ese mis amigos es un miedo difícil de vencer, esta muy arraigado, fomentado y no es menos persuasivo...

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