El adjetivo lo tomé de Denisse Dresser, la idea de la discusión con una amiga.
¿Quienes son el México del más o menos? primero digamos quienes no son ese México: Esos más de cincuenta millones de pobres en México no son los del más o menos, esta gente pobre vive oprimida, ya sea en depresión o en medio de la lucha. Muchas veces hacen marchas, plantones o demandas ante la corte de la Haya de las cuales el México del más o menos pocas veces se entera; sino pasa en su calle, el México del más o menos las olvida.
Los miles de mexicanos que viven en la riqueza y la opulencia no son el México del más o menos, son eso sí, quienes se benefician de la apatía y la ignorancia del los habitantes del México del más o menos.
La gente que acostumbra leer libros, que tiene un nivel de instrucción elevado o que simplemente se ha sensibilizado ante las injusticias que se cometen, no son el México del más o menos, estas personas son en cambio aquellas que tratan de despertar a los del México del más o menos. El México del más o menos no lee.
Los criminales no son los del México del más o menos, más bien en estos últimos los criminales encuentran un semillero para los bajos cargos delictivos, los criminales ven en el México del más o menos la cortina de humo perfecta, el cómplice silencioso que jamás se atreverá a decir nada contra los abusos.
¿Entonces quiénes son los del México del más o menos? Veamos, son hombres y mujeres con hijos o sin hijos, en pareja o sin pareja, con la primaria concluida pero raras veces con una licenciatura. Se autodenominan trabajadores, muy chambeadores, pagan sus impuestos y aceptan los aumentos de precios sin quejarse. No alzan la voz por temor a represalias o porque les da simplemente flojera. Les gustan las explicaciones simplistas del mundo, creen que cambiar las cosas es de tontos, como si se tratara de cambiar el destino. Muchas veces sólo ven blanco o negro, si no eres esto necesariamente eres esto otro, si no estás conmigo estás contra mi. Creen que lo que todos los demás deberían hacer es ponerse a trabajar o estudiar (como ellos) y cumplir sus obligaciones, de esa forma el mundo podría realmente mejorar. No conocen la historia del país más allá de los mitos de Hidalgo y la Revolución. Para estas personas una vida mejor sale del sacrificio tipo martir o de entrarle al juego de la corrupción. Predican la palabra respeto a la Benito Juárez pero mantienen vigentes el machismo, la trampa, la astucia y la violencia. Pero principalmente, lo que los delata no es su ignorancia, su desidia o su simplismo, es su miedo... Estas personas tienen algunos pocos bienes, un puestesito ambulante, un coche y un refri', un pequeño restaurante, una tiendita, y cosas por el estilo, siempre hay que comer al día siguiente y como la opresión no es tanta existe el modo de acostumbrarse. Perder eso les da un miedo terrible y ese miedo es el que guía todos sus pasos. una vida llena de precauciones y
Pero pueden cambiar... ¿cómo? En muchos lugares ha sido con la amenaza de un daño sustancial a sus intereses (como en Grecia), otra forma es educando, pero esto ultimo solo tiene efecto luego de que pasa una generación. Pero en algunos casos las ganas de luchar llegan de adentro hacía afuera y son como una oleada que arrasa todo el orden jerárquico y su idea de estabilidad. ¿Un ejemplo? Los estudiantes de la Ibero cuando EPN visitó su recinto. Y de ahí el despertar de conciencias se ha desatado y la tormenta ya es más grande que la de 1968... y seremos millones.
¿Quienes son el México del más o menos? primero digamos quienes no son ese México: Esos más de cincuenta millones de pobres en México no son los del más o menos, esta gente pobre vive oprimida, ya sea en depresión o en medio de la lucha. Muchas veces hacen marchas, plantones o demandas ante la corte de la Haya de las cuales el México del más o menos pocas veces se entera; sino pasa en su calle, el México del más o menos las olvida.
Los miles de mexicanos que viven en la riqueza y la opulencia no son el México del más o menos, son eso sí, quienes se benefician de la apatía y la ignorancia del los habitantes del México del más o menos.
La gente que acostumbra leer libros, que tiene un nivel de instrucción elevado o que simplemente se ha sensibilizado ante las injusticias que se cometen, no son el México del más o menos, estas personas son en cambio aquellas que tratan de despertar a los del México del más o menos. El México del más o menos no lee.
Los criminales no son los del México del más o menos, más bien en estos últimos los criminales encuentran un semillero para los bajos cargos delictivos, los criminales ven en el México del más o menos la cortina de humo perfecta, el cómplice silencioso que jamás se atreverá a decir nada contra los abusos.
¿Entonces quiénes son los del México del más o menos? Veamos, son hombres y mujeres con hijos o sin hijos, en pareja o sin pareja, con la primaria concluida pero raras veces con una licenciatura. Se autodenominan trabajadores, muy chambeadores, pagan sus impuestos y aceptan los aumentos de precios sin quejarse. No alzan la voz por temor a represalias o porque les da simplemente flojera. Les gustan las explicaciones simplistas del mundo, creen que cambiar las cosas es de tontos, como si se tratara de cambiar el destino. Muchas veces sólo ven blanco o negro, si no eres esto necesariamente eres esto otro, si no estás conmigo estás contra mi. Creen que lo que todos los demás deberían hacer es ponerse a trabajar o estudiar (como ellos) y cumplir sus obligaciones, de esa forma el mundo podría realmente mejorar. No conocen la historia del país más allá de los mitos de Hidalgo y la Revolución. Para estas personas una vida mejor sale del sacrificio tipo martir o de entrarle al juego de la corrupción. Predican la palabra respeto a la Benito Juárez pero mantienen vigentes el machismo, la trampa, la astucia y la violencia. Pero principalmente, lo que los delata no es su ignorancia, su desidia o su simplismo, es su miedo... Estas personas tienen algunos pocos bienes, un puestesito ambulante, un coche y un refri', un pequeño restaurante, una tiendita, y cosas por el estilo, siempre hay que comer al día siguiente y como la opresión no es tanta existe el modo de acostumbrarse. Perder eso les da un miedo terrible y ese miedo es el que guía todos sus pasos. una vida llena de precauciones y
Pero pueden cambiar... ¿cómo? En muchos lugares ha sido con la amenaza de un daño sustancial a sus intereses (como en Grecia), otra forma es educando, pero esto ultimo solo tiene efecto luego de que pasa una generación. Pero en algunos casos las ganas de luchar llegan de adentro hacía afuera y son como una oleada que arrasa todo el orden jerárquico y su idea de estabilidad. ¿Un ejemplo? Los estudiantes de la Ibero cuando EPN visitó su recinto. Y de ahí el despertar de conciencias se ha desatado y la tormenta ya es más grande que la de 1968... y seremos millones.
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