¿Cuál es la
religión más exitosa de la historia? EL DINERO. Piénsalo, es el mayor acto de fe
que tenemos los humanos. En pedazos de níquel y papel moneda todos consideran
que hay un valor por el cuál intercambias cosas, sin ese auto de fe que le das
a ese papel y a ese níquel estos no te servirían de manera práctica para nada.
Peor aún, 89% del dinero en los bancos no existe, es virtual, ni siquiera hay oro respaldándolo en alguna bóveda
supersecreta y resguardada y aunque lo fuera ¿ese oro qué? ¡Tampoco te sirve
para nada! de hecho es mejor usarlo en supercomputadores. Aún más, la palabra
crédito tiene el mismo origen etimológico de la palabra "creer" y en
eso se basa. El dinero es Dios y Wall Street su profeta, hay toda una serie de
ritos (la fila en el banco), mandamientos (invertirás tu dinero en propiedades, gasta ahora y paga después) y pecados capitales (comunismo, igualdad económica,
erradicación del hambre).
jueves, 28 de agosto de 2014
domingo, 24 de agosto de 2014
El holocausto judío. Auschwitz-Birkenau.
Estuve hace unos días en el lugar que fuera
conocido por los alemanes como Auschwitz pero que
originalmente se llama Oświęcim, y en medio de ese lugar tuve un
sentimiento que creo que muchos de los que niegan el holocausto tienen: sentí
un repudio y asco hacia el manejo político de lo sucedido en ese lugar en favor
de los actos que está cometiendo el gobierno de Israel actualmente y desde hace
unos cincuenta años contra las personas de otras etnias en el actual territorio
del estado de Israel.
Eran una
treintena de personas que portaban banderas de varios países: Alemania
(responsable directo de la matanza), Polonia (escenario de la matanza y actual
administrador del museo), Austria (fueron guardias y soldados austriacos los
que participaron en este campo y antes en el gueto judío y el campo de
concentración de Plaszow), Ucrania (gran parte de los celadores del campo eran
ucranianos), Estados Unidos (dueño del mundo) y por supuesto Israel (la mayoría
de los asesinados en ese lugar eran judíos y eso nadie lo puede negar). Eran
también personas representantes de distintas religiones, cristianos, católicos,
judíos. Todo era conmovedor y los discursos, incluido el del regente de la
ciudad de Oświęcim, eran congruentes;
pero entonces el representante de Estados Unidos comenzó su discurso y dijo que
las naciones del mundo estaban del lado de Israel y que estarían en contra de
los que odiaran a Israel. Fue como un disco rayado este mensaje, dicho de una u
otra forma varias veces. Yo me quedé impresionada, ¿no son ese tipo de
actitudes de confrontación las que nos llevaron a campos de exterminio como
estos? Muchos jóvenes israelíes (portaban banderas y ropas con los colores azul
y blanco de Israel) acompañados de soldados del mismo país, lloraban frente al
mausoleo dedicado a las un millón quinientos mil víctimas oficiales estimadas de este campo; no
podía dejar de pensar que había cierta hipocresía en ese acto y tenía yo unas ganas tremendas de gritarles
“¡Pues no lo repitan!”, como para sacar una bandera de Palestina en medio del grito, pero fui
respetuosa.
Los que no creen en el holocausto
tienen pocas bases para sostener sus afirmaciones, no tienen la oficialidad de quienes lo afirman. Sucede que ponen énfasis en
ciertos detalles, el primero de ellos es el número de muertos. Millones más,
millones menos, se calcula que murieron cerca de sesenta millones de personas a
causa directa de la II Guerra Mundial. Los expertos afirman un dato más
aterrador: solo cerca del 10% de esas bajas fueron soldados, el resto fueron
civiles inocentes. Eso de por sí ya es injustificable y es un crimen. Al principio, se dijo
que en Oświęcim habían muerto seis millones de personas. Con el tiempo la cifra
se redujo hasta un millón quinientos mil. Lo cierto es que, comprobados, lo que
se dice comprobados, nombres y registro en mano, solo hay 60 000 muertos. Pero
debe tomarse en cuenta que gran parte de los archivos fueron destruidos por los
alemanes cuando ya veían perdida la guerra (el miedo no nada en burro). Aun
así, algunos consideran que un número entre cien mil y seiscientos mil muertos
es lo más históricamente y científicamente posible. Los no creyentes del
holocausto lanzan estas estadísticas como su mejor argumento y la respuesta que
yo puedo dar es que haya sido uno solo… ya es una tragedia infame matar a alguien en nombre de la guerra. En los campos de
concentración no solo murieron judíos, también gitanos, polacos, prisioneros de
guerra, alemanes disidentes, criminales comunes y cientos de personas que por
una u otra razón cayeron en ellos, pero todos eran personas, y ese es el punto.
Por su parte, los simpatizantes del
gobierno de Israel, siguen sosteniendo la cifra de seis millones y el turista
se lleva a casa esa cifra sin reparar exactamente lo que significa y comparada
con qué. Tomando en cuenta la cifra oficial, la tasa de un millón y medio de muertos en tres
años no se compara a la tasa de muertes de algunos de los bombardeos Aliados
para recuperar Europa. En algunos bombardeos la cifra de civiles
muertos podía alcanzar fácilmente la cifra de cien mil personas en una sola
semana. Así, la cifra de Oświęcim no parece ya tan impactante y se debería
voltear la indignación a otros actos que hoy continúan impunes y en el anonimato histórico y de ls cuales nadie hace una película. Pero repito,
así hubiera sido uno solo, las tragedias no pueden compararse por el número de
muertos, sino por lo absurdas de sus causas.
Birkenau o Auschwitz II es una extensa
pradera llena de ruinas de lo que eran las barracas, en donde metían a veinte
mil personas como si de ganado se tratara. Era una especie de micro-ciudad regida por el miedo a morir. Solo
imaginen esa cifra, veinte mil personas, veinte mil historias de vida. Estas personas
convivían en la ley del más fuerte, lo siento, las cosas no eran como en “El
niño de la pijama de Rayas”. Las camas a raz de suelo eran las destinadas a los
niños, viejos o las personas más débiles porque eran las más frías y estaban infestadas de ratas, las camas de la parte alta las tenían aquellos
más fuertes y la historia era igual tanto en las barracas de las mujeres como
las de los hombres, no había espacio para el honor o la compasión en aquellos campos, los habitantes de esas celdas no tenían porque ser santos. Y es que esas barracas son una mentada de madre a la dignidad
humana, están construidas de ladrillo (las que quedan en pie) y muchas otras
eran de madera, dormían seis personas por “cama” (en realidad eran conjunto
sombrío de tablas frías), y había solo dos estufas para salvarguardar el frío. En el tiempo que fui era
otoño y aquello ya era un refrigerador automático, no puedo imaginarme lo
aterrador del invierno en ese lugar en medio de una guerra y orden un marcial.
Así no necesitabas cámaras de gas, no son necesarias porque la gente se te muere de hambre, de frío, de falta de ganas de seguir viviendo, así no hacen malditas cámaras de gas. Y este es el siguiente jodido punto.
¿Por qué matar judíos? ¿Por qué no? Los que
niegan el holocausto olvidan que matar personas por su simple origen étnico,
nacionalidad, religión o status social es tan corriente en la historia moderna
que no parece descabellado que los alemanes tuvieran también sus piras ardiendo
en contra de ciertos grupos humanos. En pleno siglo XXI el proceso se repite y
ocurre de forma cínica frente a las cámaras de televisión, que en 1945 no
ocurriera un genocidio es pensar de forma muy inocente. Hoy está en duda si
usaron cámaras de gas o no, el hecho es un detalle tan espantoso como si un
asesino dijera que es menos culpable por usar un arma de fuego y no una
motosierra para matar. Suena lógico que los judíos murieran como moscas en ese
campo por las enfermedades, las condiciones de vida eran tan lamentables que es
fácil dar una cosa por hecho: si un ser humano no te sirve simplemente no te
importa. A los alemanes les importaba la gente que pudiera trabajar pero ni a
esos realmente los procuraban mantenerlos vivos porque prisioneros y
desgraciados sobraban en Europa en ese entonces. Si lograbas sobrevivir al
hacinado viaje en tren, te esperaba que te asignaran una barraca, cosa que
podía demorar algunos días en los que te la pasabas en la intemperie, como era
un campo con problemas de sobrepoblación había algunos que no alcanzaban
barracas, y nada pues se quedaban afuera y nadie se preocupaba por ellos, por supuesto
morían pronto. No necesitas cámaras de gas en ese entorno y si no las hubo el
hecho no pierde su carácter criminal. Algunos dicen que en realidad Hitler
nunca ordenó exterminar a los judíos, si eso es cierto ¿lo declaramos homicida
imprudencial o cómo? Insisto, son detalles que no alcanzan para eximir a
ninguno de los responsables.
Los campos de concentración alemanes son
ciertamente los únicos que son usados como atractivo turístico. Otros lugares
con historias similares no son empleados de esa forma, de otros sitios cuya
historia es demasiado reciente como en Bosnia, el turismo negro está en
veremos, pero ciertamente hay algo sospechoso en el hecho y eso te lleva a
empezar a configurar la conveniencia política que significa esta tragedia para
el gobierno de Israel y sus aliados. Muchos otros países han usado hechos
similares en su conveniencia, pero en el caso de Israel justifica su existencia misma
y su actuar bélico en contra de otros grupos como los árabes palestinos. Y es
ahí donde radica la mierda detrás del holocausto judío. Yo voy en contra de los
que dicen que el holocausto nunca ocurrió, me parece que la evidencia histórica
es suficiente, y de hecho no creo que el holocausto judío esté sobreestimado,
al contrario, considero que está subestimado y que no le hemos dado la
importancia que requiere y como prueba está que no hemos logrado integrar ese horror de lo que pasó
ahí a las nuevas generaciones porque estas lo repiten. Y si el holocausto judío
está subestimado, los otros “holocaustos” o genocidios, están simplemente
olvidados, borrados de la memoria de manera grosera, y es nuestra
responsabilidad recuperar esa historia para darle su debido peso en la
construcción del futuro. En lugar de decir que un hecho es falso porque es el
favorito los medios masivos y es el que está prostituido por un gobierno que
busca justificar su violencia contra otros, se debería de intentar recuperar la
memoria de otros sucesos similares que no reciben tal atención.
Al salir de Auschwitz estaba conmovida, no
solté la lágrima fácil por todos los que habían muerto ahí en medio de sufrimientos
inimaginables, más si por todos los que todavía están muriendo en
campos de concentración solo por ser lo que son y en nombre de ideas basadas en generalidades absurdas y baratas, en fanatísmos infestados de ignorancia y falta de raciocinio. Y aclaro, no soy partidaria de
Hamas, de hecho creo que tiene responsabilidad en la muerte de sus propios
civiles y que quiere jugar, como el gobierno de Israel juega con el holocausto, a explotar su propia
tragedia televisada. Gobiernos aquí y allá, son la misma mierda hasta que
demuestren lo contrario, ir por la paz sería buen comienzo; mientras tanto recupero el dato de la cifra de inocentes que mueren por la guerra y deseo a todos aquellos estadistas que juegan con la vida de las personas como si fueran números simples de su capital contable, que un día paguen, si es posible por el mismo acero que ostentan a la hora de declarar guerras que ellos nunca salen a pelear, por todas las muertes de las que son responsables.
miércoles, 20 de agosto de 2014
Lectura de la mano
Entonces
a las mujeres se les debe leer la mano izquierda y los hombres la
derecha. La línea de la vida indica que tuve una niñez y adolescencia
muy conflictiva y difícil, en cierto modo, muy discreto y silencioso,
así fue, pero ¿quién no?. Según esto, ahora y hasta pocos años antes de
morir tendré mucha buena fortuna. Soy de inteligencia media (acertó),
personalidad compleja (¿de verdad?), sólo tendré relaciones cortas y no
me casaré pero hay dos niños (supongo son mis sobrinos). Seré
medianamente reconocida en mi profesión (más que suficiente). Pero no me
quiso decir nada sobre mi longevidad, lo cuál al menos me da esperanzas
de que me quede poco tiempo.
Adios
Es la
estación central de trenes de Firenze (Florencia, donde todo comenzó);
ella no suelta su mano y de vez en vez le abraza; él, que no pasa de los
veinte años igual que ella, le dice frases en un italiano bello que no
comprendo del todo pero del cual entiendo toda la intención. La amable
voz de la estación anuncia la partida del tren, el nuestro, y el
maquinista se abre paso con prisa entre los
enamorados que estorban en la puerta del primer vagón dándose el último
beso. Finalmente, ella sube al vagón, sus manos se separan y ella
suelta algo más que las lágrimas; él por su parte, trata de huir rápido
del andén, reacción muy masculina para evitar que lo vean llorar, pero
no puede, se detiene apenas luego de unos cuantos pasos y la mira por
ultima vez a través de la ventana dónde ella también lo mira con las
palmas de las manos sobre el cristal. Luego de unos minutos y un
pañuelo, ella se sienta en su puesto a lado mío. El tren ya esta en
jornada. Pienso en decirle que todo estará bien, que nada puede ser tan
malo, que la vida esta llena de estas cosas y que el sol saldrá
mañana... pero no puedo porque sólo soy una wallflower observando como
estas cosas pasan no solo en las películas. Esto paso en la estación de
trenes de Firenze (Florencia, donde todo comenzó).
Y la cosa estuvo así.
Al Tlatoani lo elegían los representantes más ancianos de los cuatro
barrios de Tenochtitlán, los gobernantes en turno de las ciudades-estado
aliadas del imperio y el sumo sacerdote y el jefe del ejército en ese
momento. El Tlatoani debía ser parte de la familia real, descendiente de
Tenoch, hombre, guerrero notable y con habilidad para el sacrificio
humano, además debía matar a sus rivales
si se le oponían. Gobernaba hasta su muerte. El pueblo era testigo...
el Tlatoani no daba cuentas a nadie aunque ya al final el pueblo apedreó
y mató a Moctezuma en medio de la desesperación de la inminente guerra.
Luego nuestro gobernante fue igual de místico pero menos romántico, era
el rey de España, elegido entre la casa real en turno, podía ser varón o
mujer. El rey nombraba al Virrey. Además debía ser ungido por la
Iglesia y prometer al pueblo, a través de sus representantes "Justicia".
Mención especial eran los Pueblos de Indios y los municipios que si
podían elegir a sus gobernantes locales por votación.
En 1814, en
pleno estallido de Guerra de Independencía es a Morelos a quien se le
ocurre aplicar el sistema democrático, basado en la experiencia de las
Trece Colonias, de esa forma lo plasma en el plan de Apatzingán. Luego
del desliz imperial de Iturbide lo plasmado en el plan de Apatzingan se
reproduce en la Constitución de 1824 y ese año tuvimos nuestras primeras
elecciones. Nombramos presidente a Guadalupe Victoria quien gobernará
por cuatro años.
El derecho a voto era limitado, sólo podían votar
los hombres mayores de 21 años, que supieran leer y escribir y además
sólo votaban por su representante municipal. Este representante era el
que votaba por el presidente.
En 1828 echamos todo a perder por
primera vez, mandamos al diablo a las instituciones y comenzó una etapa
conflictiva en la cuál se cambiaron los requisitos del votante, sólo
podía votar quien pudiera comprobar que tenía una renta fija, un trabajo
establecido. Además nos decantamos varias veces por la nostalgia y el
miedo, elegimos varias veces y se le nombró "Su alteza serenísima" a
Antonio López de Santa Anna.
Tuvieron que llegar dos dictadores para
poner orden, Benito Juárez, quien gobernó 14 años y Porfirio Díaz quien
gobernó durante más de 30 años. Luego un loco de esos idealistas
llamado Francisco I. Madero renovó la necesidad por la democracia y ganó
las primeras elecciones democráticas del siglo XX. Fue derrocado menos
de un año después por un golpe de estado cobarde e infame. Al terminar
la guerra, la democracia fue puta de una oligarquía que se quedaría
setenta años en el poder, reprimiendo, desapareciendo personas,
arransando rebeliones, dando atole con el dedo, ese fue el PRI y su
siglo XX. Todas las gubernaturas las ganaba el PRI, tenía hasta el 98%
del control en las cámaras, y ganaba las elecciones para presidente con
resultados apabullantes. Quizás la única cosa rescatable de aquellos
años fue el 3 de julio de 1955, las mexicanas votamos por primera vez.
Es 1988 el año en que un partido de oposición gana su primera gubernatura, el PAN en Baja California. Es también el año del fraude electoral contra el Ingeniero Cárdenás. Es en esta década de los 80 cuando se comienza a cocinar la que quizás durante mucho tiempo fue, la más confiable institución de los mexicanos: el IFE. En el año 2000 al fin el PRI pierde una elección presidencial, ya con el IFE como árbitro aquello fue histórico. En 2006, luego de terribles irregularidades en un elección cerrada nuestra incipiente democracia pierde color. Es hoy 2012, y en estas andamos, estamos ante la posibilidad de rescatar lo que por derecho es nuestro o echarlo a perder por enésima vez.
El México del más o menos, puede cambiar.
El adjetivo lo tomé de Denisse Dresser, la idea de la discusión con una amiga.
¿Quienes son el México del más o menos? primero digamos quienes no son ese México: Esos más de cincuenta millones de pobres en México no son los del más o menos, esta gente pobre vive oprimida, ya sea en depresión o en medio de la lucha. Muchas veces hacen marchas, plantones o demandas ante la corte de la Haya de las cuales el México del más o menos pocas veces se entera; sino pasa en su calle, el México del más o menos las olvida.
Los miles de mexicanos que viven en la riqueza y la opulencia no son el México del más o menos, son eso sí, quienes se benefician de la apatía y la ignorancia del los habitantes del México del más o menos.
La gente que acostumbra leer libros, que tiene un nivel de instrucción elevado o que simplemente se ha sensibilizado ante las injusticias que se cometen, no son el México del más o menos, estas personas son en cambio aquellas que tratan de despertar a los del México del más o menos. El México del más o menos no lee.
Los criminales no son los del México del más o menos, más bien en estos últimos los criminales encuentran un semillero para los bajos cargos delictivos, los criminales ven en el México del más o menos la cortina de humo perfecta, el cómplice silencioso que jamás se atreverá a decir nada contra los abusos.
¿Entonces quiénes son los del México del más o menos? Veamos, son hombres y mujeres con hijos o sin hijos, en pareja o sin pareja, con la primaria concluida pero raras veces con una licenciatura. Se autodenominan trabajadores, muy chambeadores, pagan sus impuestos y aceptan los aumentos de precios sin quejarse. No alzan la voz por temor a represalias o porque les da simplemente flojera. Les gustan las explicaciones simplistas del mundo, creen que cambiar las cosas es de tontos, como si se tratara de cambiar el destino. Muchas veces sólo ven blanco o negro, si no eres esto necesariamente eres esto otro, si no estás conmigo estás contra mi. Creen que lo que todos los demás deberían hacer es ponerse a trabajar o estudiar (como ellos) y cumplir sus obligaciones, de esa forma el mundo podría realmente mejorar. No conocen la historia del país más allá de los mitos de Hidalgo y la Revolución. Para estas personas una vida mejor sale del sacrificio tipo martir o de entrarle al juego de la corrupción. Predican la palabra respeto a la Benito Juárez pero mantienen vigentes el machismo, la trampa, la astucia y la violencia. Pero principalmente, lo que los delata no es su ignorancia, su desidia o su simplismo, es su miedo... Estas personas tienen algunos pocos bienes, un puestesito ambulante, un coche y un refri', un pequeño restaurante, una tiendita, y cosas por el estilo, siempre hay que comer al día siguiente y como la opresión no es tanta existe el modo de acostumbrarse. Perder eso les da un miedo terrible y ese miedo es el que guía todos sus pasos. una vida llena de precauciones y
Pero pueden cambiar... ¿cómo? En muchos lugares ha sido con la amenaza de un daño sustancial a sus intereses (como en Grecia), otra forma es educando, pero esto ultimo solo tiene efecto luego de que pasa una generación. Pero en algunos casos las ganas de luchar llegan de adentro hacía afuera y son como una oleada que arrasa todo el orden jerárquico y su idea de estabilidad. ¿Un ejemplo? Los estudiantes de la Ibero cuando EPN visitó su recinto. Y de ahí el despertar de conciencias se ha desatado y la tormenta ya es más grande que la de 1968... y seremos millones.
¿Quienes son el México del más o menos? primero digamos quienes no son ese México: Esos más de cincuenta millones de pobres en México no son los del más o menos, esta gente pobre vive oprimida, ya sea en depresión o en medio de la lucha. Muchas veces hacen marchas, plantones o demandas ante la corte de la Haya de las cuales el México del más o menos pocas veces se entera; sino pasa en su calle, el México del más o menos las olvida.
Los miles de mexicanos que viven en la riqueza y la opulencia no son el México del más o menos, son eso sí, quienes se benefician de la apatía y la ignorancia del los habitantes del México del más o menos.
La gente que acostumbra leer libros, que tiene un nivel de instrucción elevado o que simplemente se ha sensibilizado ante las injusticias que se cometen, no son el México del más o menos, estas personas son en cambio aquellas que tratan de despertar a los del México del más o menos. El México del más o menos no lee.
Los criminales no son los del México del más o menos, más bien en estos últimos los criminales encuentran un semillero para los bajos cargos delictivos, los criminales ven en el México del más o menos la cortina de humo perfecta, el cómplice silencioso que jamás se atreverá a decir nada contra los abusos.
¿Entonces quiénes son los del México del más o menos? Veamos, son hombres y mujeres con hijos o sin hijos, en pareja o sin pareja, con la primaria concluida pero raras veces con una licenciatura. Se autodenominan trabajadores, muy chambeadores, pagan sus impuestos y aceptan los aumentos de precios sin quejarse. No alzan la voz por temor a represalias o porque les da simplemente flojera. Les gustan las explicaciones simplistas del mundo, creen que cambiar las cosas es de tontos, como si se tratara de cambiar el destino. Muchas veces sólo ven blanco o negro, si no eres esto necesariamente eres esto otro, si no estás conmigo estás contra mi. Creen que lo que todos los demás deberían hacer es ponerse a trabajar o estudiar (como ellos) y cumplir sus obligaciones, de esa forma el mundo podría realmente mejorar. No conocen la historia del país más allá de los mitos de Hidalgo y la Revolución. Para estas personas una vida mejor sale del sacrificio tipo martir o de entrarle al juego de la corrupción. Predican la palabra respeto a la Benito Juárez pero mantienen vigentes el machismo, la trampa, la astucia y la violencia. Pero principalmente, lo que los delata no es su ignorancia, su desidia o su simplismo, es su miedo... Estas personas tienen algunos pocos bienes, un puestesito ambulante, un coche y un refri', un pequeño restaurante, una tiendita, y cosas por el estilo, siempre hay que comer al día siguiente y como la opresión no es tanta existe el modo de acostumbrarse. Perder eso les da un miedo terrible y ese miedo es el que guía todos sus pasos. una vida llena de precauciones y
Pero pueden cambiar... ¿cómo? En muchos lugares ha sido con la amenaza de un daño sustancial a sus intereses (como en Grecia), otra forma es educando, pero esto ultimo solo tiene efecto luego de que pasa una generación. Pero en algunos casos las ganas de luchar llegan de adentro hacía afuera y son como una oleada que arrasa todo el orden jerárquico y su idea de estabilidad. ¿Un ejemplo? Los estudiantes de la Ibero cuando EPN visitó su recinto. Y de ahí el despertar de conciencias se ha desatado y la tormenta ya es más grande que la de 1968... y seremos millones.
Pueblo fantasma
Padilla, Tamaulipas es uno de los pueblos fantasma más famosos de México. Su negra historia comenzó cuando luego de la independencia se le nombró capital del estado. En 1824 Agustín Iturbide desembarcó en Soto La Marina y se dirigió a Padilla donde estaba el congreso local pues quería explicar su regreso del exilio: Iturbide, exiliado en Italia se había enterado que la Santa Alianza quería ayudar a España a reconquistar la nueva España, Iturbide que en Europa vivía en la pobreza con su familia, regresó, según él, para poner su espada al servicio de la patria ante esta nueva amenaza. Pero el congreso local de Padilla no lo escuchó, en cambio lo capturó y lo fusiló el 19 de julio. Iturbide fue enterrado en el cementerio de Padilla.
Años después, en 1831, el general Manuel Mier y Terán, ex-mano derecha de Morelos, había sido designado como comandante de guerra de las tierras de Tamaulipas, que incluía la agitada Texas. El general fue testigo de como EU planeaba anexarse Texas de forma vil y con sus pocos hombres poco podía hacer para detener la inmigración ilegal (lo que son las cosas) de güeros a las tierras texanas. Alarmado, Mier y Terán viajó a la ciudad de México a denunciar el hecho, poco caso le hicieron y regresó a Padilla. Alcanzó a vaticinar en un escrito que EU quería conquistarnos. Luego fue a la tumba de Iturbide, colocó su espada en el suelo con la punta hacía arriba y se dejó caer sobre el hierro filoso, quitándose de esa forma la vida. Había muerto el último insurgente de prestigio, lo iban a postular para presidente.
Nadie sabe porque Mier y Terán se quitó la vida justo en la tumba de Iturbide. Algunos lo vieron como el símbolo de la decadencia del país, era él el último héroe de la independencia, el sobreviviente de una época gloriosa. Algunos afirman que tuvo remordimiento, él había autorizado el fusilamiento de Iturbide.
Los restos de Iturbide descansaron en paz hasta que Luis Echeverria los mando colocar en la Catedral de México, donde hasta hoy pueden verse. No fue un reacomodo con honores, es que Padilla iba a ser sepultada bajo el agua con la construcción de la presa llamada, lo que son las cosas, Vicente Guerrero. A Mier y Terán lo dejaron ahí.
La presa hizo que se construyera Nuevo Padilla en tierras más altas, pero luego vinieron las sequías de los 90 y de la década pasada y la presa hoy es un charco raquítico de agua. El viejo Padilla emergió de la inundación y su iglesia y los cascos de roca de las viejas casas hoy están sobre tierra otra vez.
Dicen que el fantasma de Itubide deambula por ahí gallardo en su caballo como buen jinete que era, y el de Mier Y Terán se le ve en el camposanto mirando al norte, donde estaba Texas.
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