Habíamos perdido el tren, no por descuido
sino por el “Chopero” o lo que es lo mismo pero en español, la huelga de los
trabajadores del tren, y la hora apenas pasaba de la medianoche, eso
significaba que estaríamos varados toda la noche en Ancona, un puerto caluroso
al noreste de Italia. Ella se llamaba Olga y arengó a todos a pedir
explicaciones a quien fuera o pareciera tener alguna autoridad dentro del
sistema ferroviario, pero era media noche, nadie nos dio respuesta. Solo
sabíamos que habría un nuevo tren hasta pasadas las 6:00 hrs. En la
incertidumbre, el enojo y el cansancio, varios de los frustrados pasajeros nos convertimos
en clientes del bar de la estación que, adiós gracias, era de esos “open 24 hrs”.
Y así platiqué con esta chica Olga largo y tendido sobre todo lo que podíamos
hablar. El tema del amor ella lo introdujo con una pregunta contundente: ¿Tú
tienes suerte en el amor? Entonces pude estrenar mi nueva respuesta sacada del
cine argentino: No, mi estado civil es lamentable. Y así ella me habló con más
confianza de lo nefasto que eran los hombres italianos. De los mexicanos no
hable, la desgracias se lavan en casa.
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