viernes, 5 de septiembre de 2014

Viena



Desde hace tiempo yo ya sabía que los mejores tratos y negocios se cerraban sobre las mesas de cafés o restaurantes. Debo corroborar esa hipótesis y ampliarla a las mejores ideas y a las más creativas intenciones de la ciencia. Lejos del laboratorio o la oficina, con el vino o el café como testigo, es que los investigadores tenemos las mejores ideas que bien, con un poco de suerte, podrían cambiar el mundo. PIXAR nació en la servilleta de una modesta cafetería de Estados Unidos, entonces imaginen ¡qué cosas pueden concebirse en un café vienes! Esta es Viena, sede dela vanguardia del siglo XX, la casa de Schubert, Strauss, Freud, Bauer, Klimt, Zweigt y Popper, la de tantos que hicieron famoso este ambiente que hoy me duele dejar. En Viena fui feliz y mucho tiene que ver su carácter internacional y de libertad, es casi imposible ser infeliz en Viena. En una tarde cotidiana de lunch podíamos concurrir a la mesa, chinos, hindúes, alemanes, holandeses, austriacos, colombianos, polacos, canadienses, estadounidenses, portugueses, sirios, japoneses, italianos, argentinos, iraníes y hasta mexicanos (orgullosa representante soy)


Y hoy dejo Viena con tristeza porque aquí dejo amigos, hice amigos, y aprendí un mundo. En término musicales es como estar tocando con los Beatles, los Rolling Stones o los Cream, de mi tema; cenar y ser amiga de la nueva generación de vacas sagradas que escribirán las nuevas tesis del futuro me emociona, soy parte de mi propio Círculo de Viena. Gracias a Bárbara, Helene, Jason, Carmen, Miguel, Juping, Nabu, Michel, Stefan, Martej, Gregor, Kirk y todos los del Circulo de Viena con los que tuve la fortuna de trabajar en la oficina por horas, pero también por horas pude conversar con ellos con una mesa con comida, cerveza, vino y café de por medio para poder soñar. Gracias, Viena, por este vals.


 Ahora, tengo que ir a visitar a una vieja amiga, venga Perugia.

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